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8 jul. 2010

¿Cómo escoger el nombre adecuado?

Cualquiera que haya estado bloqueado con su cursor parpadeando en el campo de “nombre de usuario”, en cualquier formulario en internet, sabrá que plantearse un nombre es más difícil de lo que parece.

¿Cómo has encontrado el nombre perfecto para Twitter o ese adjetivo ideal para tu blog, website o –en este caso- tu nueva empresa? ¿Uno que sea conciso, fácil de recordar y que no vayas a odiar el próximo año?

Te damos algunas ideas para poner el nombre perfecto a vuestra nueva empresa. ¡Esperamos que os sean útiles!

1. ¿Cómo empezar?

Christopher Johnson, consultor de “naming”, considera que se debe empezar con un brainstorming, elaborando una lista de palabras relacionadas con tu blog, website o empresa.

Entonces, será momento de acudir a material de referencia: revisar listas de sinónimos y etimologías para dar con más opciones. Los amigos también son útiles – uno que sepa jugar bien al Scrabble podrá echaros una buena mano.

Trata de pensar en todo tipo de nombres. Puedes componer palabras –como Facebook o Youtube- unir dos palabras en una –Microsoft, Netscape-, añadir sufijos –Friendster- o inventar palabras nuevas –Squidoo, Odeo- o frases –GoToMeeting-.

Una vez que tengas una buena lista, comienza a desechar. Pregúntate:

2. ¿Quiere decir algo?…

Los nombres pueden ser clasificados basados según como comunican a los consumidores, según Nina Beckhard, presidenta de una agencia que ha trabajado con empresas como Walmart o Puma. Según Beckhard, “hay un espectro de nombres descriptivos, desde los que hablan directamente del beneficio o atributo de un producto hasta aquellos vacios de significado por sí solos, donde nada tiene que ver sobre el producto que designan”.

Nombres descriptivos, como “Stuff White People Like” o “Blogging Basics 101” transmiten inmediatamente información sobre lo que hacen. Son simples, intuitivos y ayudan a los consumidores a identificar fácilmente el cometido de un blog o empresa.

¿El inconveniente? Que pueden sonar genéricos y aburridos, aparte de que el dominio web normalmente estará ya cogido. También crean una limitación en una industria que evolucione rápidamente, como la tecnológica, donde lo que haces hoy puede ser que no sea lo que estés haciendo dentro de pocos años. “Un nombre puede ser una prisión”, dice Michael Martine, blogger y experto SEO detrás de Remarkablogger. “Por ejemplo, “AT&T”. Ahí, la última T viene de la palabra “telégrafo” (…).

3. …¿O no quiere decir nada?

Los nombres vacíos de significado puede ser palabras completamente inventadas (como Kodak o Squidoo), palabras en otros idiomas, o palabras cuyo origen es tan complicado que la gente las considera como nuevas palabras (Google viene de la palabra “googol”, que se trata de una cifra que consiste en un “1” seguido de cien ceros).

Las palabras inventadas pueden ser divertidas al pronunciarlas, hacerte diferente del resto y pueden generar “buzz”al ser diferentes a lo habitual. “También porque crean un impacto fonético al pronunciarlas”, dice Beckhard.

Pero necesitarás poner más dinero para conseguir que esa palabra se haga más popular. Generalmente, cuanto mayor es la desconexión entre el nombre del blog y lo que éste trata, más posibilidades hay de que no tenga éxito. Importante: prueba a ver si la palabra significa algo en otro lenguaje – no querrás malentendidos que conviertan ese nombre tan elaborado en una broma-.

Si ni los nombres descriptivos ni los nombres inventados funcionan, prueba con un nombre sugerente, que tenga algo de los dos tipos. Nombres como Apple o Yahoo aluden indirectamente a los valores por los que las marcas quieren que sean conocidas.

4.- ¿Funcionará online?

Nada acaba con un nombre más rápido que descubrir que alguien ya lo tiene – y la caza de dominios online muestra que a veces casi cualquier opción ya está cogida-.

Una solución es optar por deletrar equivocadamente, inventar o componer palabras, como Flickr o Digg. Las palabras mal escritas intencionadamente para la web 2.0 son intentos de captar el significado y la asociación de palabras reales sin tener que emplear cientos de palabras en el nombre del dominio.

El estilo de los nombres también afecta a los motores de búsqueda. Conscientemente, la gente trata de crear nombres con palabras claves únicas para que sean el único resultado en las búsquedas de Google

Otros incorporan palabras clave populares en el nombre con la intención de mejorar su posición en los resultados, aunque según algunos esto es una estrategia negativa desde el punto de vista del branding”. Una palabra clave no es una marca, donde hay una conexión emocional con las palabras. Además, desde que los spammers han confiado su estrategia en las keywords, los nombres generados con la mente puesta en SEO suelen considerarse spam.

5.- ¿Es pegadizo?

Entre todo el lio de los motores de búsqueda y los nombres de dominios, considera que los nombres son fáciles de recordar cuando suenan bien. Cuando estás creando un nombre, recuerda que está poniendo sílabas juntas. Un buen diseño tiene que ser un contraste agradable entre consonantes y vocales y consonantes entre ellas.

Tampoco hay que dejarse intimidar por las normas lingüísticas. Los seres humanos, de forma innata, saben cuando un nombre es melódico o no lo es. No renuncies a esa habilidad natural por estar centrado en los nombres de dominios, el SEO y los significados huecos.

También puedes valerte de recursos poéticos para asegurarte de que un nombre pega bien. Nombres basados en ritmos (como TopShop o T-Mobile HotSpot), repeticiones (Bebo, Lala) o aliteraciones (Firefox, BlackBerry) suelen ser recordables.

Los nombres que pueden ser usados en diferentes partes de una conversación son más importantes porque la gente los usará en sus conversaciones más frecuentemente. LinkedIn, por ejemplo, puede ser usado como un nombre (“nos conectamos en Linkedin”), como un adjetivo (¿Viste su perfil LinkedIn?) o incluso como verbo (“Voy a Linkear con él”).

6.- ¿Es simple?

El nombre debe ser fácil de pronunciar, de entender cuando lo oyes, de deletrearlo cuando lo escuchas y fácil de saber cómo pronunciarlo cuando lo veas escrito. No obstante, puedes evitar algo de confusión comprando varios dominios que tengan tu nombre y en el que falte alguna de las letras, y que luego redireccionarán a tu sitio web.

La puntuación es un buen truco. Aunque añadir guiones a los dominios o subrayar en Twitter puede ayudarte a tener el nombre que tú querías, hay gente que probablemente olvidará esos signos, especialmente cuando escriban en dispositivos móviles. Es mejor evitar la puntuación extra, si es posible.

Finalmente, menos es más, especialmente en entornos como Twitter, si es que quieres tener “retweets”. Si tiene que ser largo, el nombre tiene que ser simple y fácil de recordar: “Postcards from Yo, Momma”, por ejemplo.

7.- Olvida las normas

Por último, lo más importante, si hay un nombre que realmente te llena, del que estás convencido, puede que funcione sin tener que sostenerlo a tantos criterios. La fuerza de un nombre se evalúa de forma individual, cada uno le da su valor adecuado.

Via: marketing-10

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